PROTEGE TU CABELLO: 3 CONSEJOS PARA UN ESTILIZADO SIN DAÑO
- Cada estructura capilar es única y requiere
un nivel de calor específico para evitar la resequedad y el quiebre.
- Las herramientas de Dyson sustituyen el
calor extremo por flujos de aire a presión y placas flexibles que cuidan
el brillo natural.
A continuación, Dyson presenta las tres claves fundamentales para transformar el cabello protegiendo al máximo la fibra capilar de los daños causados por el estrés térmico[1].
1. Identificar la temperatura ideal según el
tipo de fibra
El grosor y la textura del cabello determinan
cuánto calor necesita para cambiar de forma. Utilizar más grados de los
necesarios no mejorará el resultado, sino que aumentará el riesgo de quiebre y
pérdida de brillo. El cabello fino o delgado, al ser más sensible, responde
perfectamente a los 165 °C. Por su parte, el cabello ondulado o de grosor medio
encuentra su equilibrio ideal de definición a los 185 °C. Finalmente, las
texturas más resistentes, como el cabello grueso, abundante o con rizos muy
cerrados, requieren 210 °C.
2. Seleccionar la tecnología precisa para cada
acabado
Las innovaciones de Dyson están diseñadas para
optimizar el tiempo de peinado y reducir la exposición al calor extremo. Así,
es posible elegir la herramienta que mejor se adapte a las necesidades
específicas de cada tipo de cabello:
- Dyson Supersonic™: El punto de partida de cualquier rutina. Seca el cabello
rápidamente gracias a un sistema de control inteligente que regula la
temperatura constantemente para proteger el brillo natural.
- Dyson Airstrait™: Diseñada para lograr un alisado natural desde que el cabello está
húmedo. Utiliza un flujo de aire de alta presión para secar y alisar
simultáneamente, prescindiendo por completo de las placas calientes
tradicionales.
- Dyson Corrale™: Ideal para un alisado tradicional o para crear ondas. Incorpora
placas flexibles que abrazan el mechón, ofreciendo mayor control con menos
pasadas y menos daño.
- Dyson Airwrap™: Perfecta para moldear rizos, ondas o dar volumen a través del
efecto Coanda, el cual atrae y envuelve el cabello utilizando aire en
lugar de calor extremo.
3. La técnica de preparación como escudo
protector
Un buen acabado depende tanto de la herramienta
como de la preparación previa. Los expertos recomiendan trabajar siempre con el
cabello completamente seco (a menos que se use tecnología diseñada para moldear
desde húmedo). Dividir el cabello en secciones pequeñas permite distribuir el
calor de manera uniforme y evita la necesidad de repasar el mismo mechón varias
veces, minimizando el desgaste de la cutícula capilar.
Hoy en día, un peinado espectacular ya no es
sinónimo de quemar el cabello. Al combinar la temperatura correcta, una buena
técnica de división y la tecnología precisa, es posible cambiar de look de
forma constante manteniendo un cabello sano, fuerte y radiante.



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